
Aunque no sea aconsejable tratar el material con las manos desnudas, en estos dos casos apenas existen riesgos. Este tipo de duendes presentan rasgos muy marcados, cuerpos escuálidos y escurridizos, manos y pies desproporcionadamente grandes. Articulan pocas palabras y suelen encontrarse en casas rústicas, sobre todo en periodos estivales. A estos duendes los vuelven locos los ovillos de lana. Suelen ser presa habitual de los gatos, que adquieren así, casi de manera connatural, el don llamado las botas de siete leguas, que consistiría, resumidamente, en una agilidad portentosa. (Este es un cuidado que debe tomar el cazador de duendes: procurar expulsar a todos los posibles gatos dentro de un área determinada.) Un simple ovillo situado en un lugar estratégico –cerca de un mueble, por ejemplo-, a eso de la hora de la siesta, suele bastar para que surjan de sus madrigueras. Impregnar el ovillo con sidra es un método infalible.
Llevan barbas, algún atuendo básico. No horadan la tierra como es común creencia, no, sino los ratos muertos, los fósiles más duros del universo. Cavan sus galerías bajo las montañas más insospechadas, pues. El aburrimiento es un animal que se agazapa y toma por sorpresa al más pintado. Para atrapar a un horadador, se puede sacar provecho de ese estado de apatía: se trata de contar en voz alta de seguido los segundos de siete minutos. Esta cuenta actúa con un conjuro que materializa una piedra preciosísima según la apreciación de estas criaturas: el grupo de horadadores (pues suelen aparecer en grupos de tres o cuatro), habiéndola detectado, surgirán de improviso al terminar la cuenta, abriéndose paso desde el interior de un mazacote de arcilla endurecida que previamente habremos dispuesto cerca de nosotros.
El grupo de expedicionarios ufanándose de su descubrimiento (de izquierda a derecha: Terzo de Malagrifo, el conde de Mahaverraque, Etiénne de Griffes y Manuel de los Ángeles Bermejo).
Vestidos de cuero, sacudiendo el cráneo
Haciendo que salten chispas en la noche
Se arremolinan todos juntos
En cuanto destellan los focos
Y atronan los 50000 vatios de potencia
Como si el sistema fuese a sobrecargarse
La bestia se desata para darles
Todo el metal que puedan soportar
Antes de caer exhaustos
¿Listos para explotar?
Es tu único billete hacia la medianoche
Llámalo Heavy Metal
Más alto que todo lo alto, siéntelo ya
Llámalo Heavy Metal
Desesperación tras una línea de contención
Suena como metal pesado
Con sus pantalones apretados y su lápiz de labios
Ella se mueve sobre un borde afilado
Ella reivindica lo suyo frente a los chicos
Sí, penetra entre la muchedumbre como una cuña
Ohh, puedes sentir la estática
Tantos contactos que tienen lugar…
Los fanáticos de las primeras filas
Derriban la barricada
Para alcanzar el escenario
¿Puedes sentir la rabia?
Es tu único billete hacia la medianoche
Llámalo Heavy Metal
Más alto que lo alto, siéntelo ya
Llámalo Heavy Metal
Desesperación tras una línea de contención
Suena como metal pesado
Rugen las cuerdas plenas de poder
Desmenuzando mis sentidos
Suena para el fuerte, no para el débil
En ligeras y oscuras dimensiones
Esto estimula y regenera
Esto es auténtica terapia
Esto levanta nuestros pies del suelo
y nos aplasta contra el techo
Entre los ojos
Lo siento estallar
Electrifica
Tus emociones
Ondas de choque caldean el aire
Todas las cabezas se sacuden
Los puños se agitan por todas partes
las Guitarras arrancan
Heavy Metal. Heavy Metal.
Qué es lo que quieres.
Heavy Metal. Heavy Metal.
Qué coño quieres.
Diez mil haces de luz se disparan
Con precisión quirúrgica
Los altavoces despiden acero fundido
Los golpes hacen ver doble
Una bestia rugiente y cromada
Nacida del acero y del cuero
Que sobrevivirá siempre
Saltará sobre el abismo
Entre los ojos
Lo siento estallar
Electrifica
Tus emociones
Ondas de choque caldean el aire
Todas las cabezas se sacuden
Los puños se agitan por todas partes
las Guitarras arrancan
Heavy Metal. Heavy Metal.
Qué más vas a querer.
Heavy Metal. Heavy Metal.
Qué coño quieres.