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sábado, 17 de enero de 2009

Partidas de rol y esas cosas.

Ayer jugué una partida de Vampiro por chat, en Comunidad Umbría. Interpreté a un nosferatu y viví momentos como éste:


Ahí, le llegó el filo de la hachuela hasta la amígdala.
Y éste es un spot que hice para la nueva partida de rol que quiero dirigir en Espiral Onírica:



¡Cuidaos mucho!

martes, 27 de mayo de 2008

Indiana Jones.

Esto lo tiene puesto mi hermano Pepe en su subnick, y yo lo firmo y voy a pelear donde sea para ratificarlo:



Bendito sea Indiana Jones.


Y sentencia Noel en el Blog El emperador de los helados, con más razón que un santo:



Esta es una película en la que el verdadero fan se querría quedar a vivir




sábado, 24 de mayo de 2008

Las configuraciones de la Experiencia.

¿Cómo se había enterado por primera vez de la caja de Lemarchand? No lo recordaba. Tal vez en un bar; en una zanja, de labios de un compañero de desgracias. En ese tiempo era solo un rumor… este sueño de un domo de placer, donde aquellos que habían agotado las delicias triviales de la condición humana podrían descubrir una nueva definición de gozo. ¿Y la ruta para llegar a ese paraíso? Había varias, le dijeron: mapas de la interfaz entre lo real y lo mas real todavía, dibujados por viajeros cuyos huesos se habían convertido en polvo hace mucho tiempo. Uno de esos mapas estaba guardado en las criptas del Vaticano, oculto, en forma de código, en una obra teológica que nadie leía desde la Reforma. Se comentaba que otro —que adoptaba la forma de un ejercicio de origami— había estado en posesión del Marqués de Sade, que lo había utilizado durante su encarcelamiento en la bastilla para hacer un trueque con un guardia, a cambio de las hojas de papel donde luego escribió “Los 120 días de Sodoma”. Otro había sido construido por un artesano —fabricante de pájaros cantores— llamado Lemarchand, con la forma de una cajita de música de diseño tan elaborado que un hombre podía juguetear con ella la mitad de su vida sin lograr abrirla jamás.

A ver si esta propuesta es capaz de estimular vuestra retorcida imaginación:

Clive Barker expande el concepto de llave-objeto, la convierte en llave metafísica que permite a los insatisfechos, a los obsesos o a los dementes sin sofisticación, torcer el mundo para que se ajuste a la forma de sus sueños, cruzar al otro lado del Cisma y acometer las enseñanzas de la Orden de la Incisión, satisfacer el anhelo de “hablar con el fantasma de algún antiguo amante que murió antes de que naciera el dios del amor” (tal como dicta la cita al comienzo del relato largo: El corazón condenado)…

Clive Barker insinúa la existencia de muchos otros objetos que no son sólo un mapa de ruta, sino la ruta misma: un trozo de soga transido de complicados nudos vetustos, una obra teológica codificada conservada en el Vaticano, un ejercicio de origami que perteneció a Sade, la propia caja de Lemarchand, y acaso existan otros enigmas como un crucigrama cuya solución abriese el cerrojo del jardín del paraíso, o un rompecabezas cuya culminación permitiese el acceso al País de las Maravillas.

Os conmino a que compongáis, oh comentaristas insignes, reseñas de acertijos para desquiciados que tuviesen efectos similares, hacia qué lugar conducirían, qué personajes convocarían…

Radio-relatos.

El falso documental me atrae. La radio, el medio más literario sin duda, me disloca. Las pelis de zombies son de mis favoritas. REC me alucinó. Os propongo este juego literario:

Picasso Fm.

Radio retransmitiendo desde Tarragona.

Miércoles, 30 de abril.

9:05 de la mañana.

LOCUTOR: - No sabemos… No tenemos noticias claras de lo que está ocurriendo. En las calles todo es un caos desde esta pasada noche. Permanezcan atentos a nuestra emisora. A ver, tenemos una llamada de un oyente. ¿Diga, diga? Javier es usted, ¿verdad?

OYENTE: - Sí, sí. ¿Estoy… estoy en antena? ¡¡Dios santo, dios mío, esto es una tragedia, el fin del mundo, la gente se ha vuelto loca!!

LOCUTOR: -Cálmese, cálmese, por favor. ¿Qué está ocurriendo ahí? ¿Qué puede contarnos?

OYENTE: -Sí, sí, lo siento. Llamo para decir que no salgan de sus casas, que quien nos esté oyendo se encierre en casa y lo asegure todo, puertas, ventanas, todo… ¡La gente se ha vuelto loca! Van por ahí corriendo y haciendo migajas a todo el que cogen. ¡Que no salgan!

LOCUTOR: -¿Pero qué hacen, qué le ha pasado a usted?

OYENTE: -Esta mañana, bien temprano, el coche no me arrancaba. Menos mal que no, que si no… ¡Ay, dios mío, mi mujer, mis hijos, no quiero ni pensar qué hubiese ocurrido! Bueno, eso, entré en el garaje a coger el coche de mi mujer y oí unos gritos en la calle. Nada, fue asomarme y ver venir corriendo a dos tíos cubiertos de sangre de pies a cabeza, ¡de pies a cabeza! Claro, así a bote pronto, creía que eran víctimas de un accidente o algo, pero qué va, se me echaron encima y me asusté, se me echaron encima, me cagué en lo alto, ay dios santo, no me dio tiempo ni a bajar la puerta de la cochera, me eché a correr hacia dentro, iban a por mí, iban a matarme, entré por la puerta de la cocina y la cerré justo a tiempo, porque empezaron a estamparse contra ella. Menos mal, menos mal que el año pasado cambié la puerta de aluminio endeble por una de esas ignífugas, que si no, ya estaban dentro esos hijos de puta. Estuvieron ahí machacándose hasta que se hartaron y se fueron. No decían nada, nada, quiero decir que no eran unos chorizos, unos vándalos. Estaban como… como poseídos, como en las películas de terror. Me puse a llamar a la policía, pero siempre saltaba el contestador. Mis hijos, mi mujer se habían levantado, estaban ahí temblando y llorando… Y entonces sonó un trompazo enorme. Nos asomamos a la ventana del salón. ¡Dios santo, dios santo!

LOCUTOR: -¿Qué, qué?

OYENTE: - Un coche se acaba de estrellar contra el chalecito de enfrente, había entrado en la terracita y se había empotrado contra una columna. Había dos personas tiradas en la calle. Llamé otra vez a la policía, pero igual. Mi mujer empezó a gritar. Miré otra vez en la calle y ¡dios del cielo! llegaban tres o cuatro personas desquiciadas a todo correr y empezaron a sacar al conductor del coche accidentado por la ventanilla, a tirones, y empezaron… empezaron a reventarlo allí mismo. ¡¿Qué coño está pasando?!

LOCUTOR: -¡No sabemos, Javier, no sabemos nada aún! Las centralitas oficiales están colapsadas. Internet no funciona. Llámennos, por favor, si saben algo, si les pasó algo y pueden contarlo, utilicen su móvil para ponerse en contacto con nosotros. Permanezcan atentos a la radio. Estamos seguros de que pronto tendremos una explicación para esto que está ocurriendo.

(La radio aguarda vuestras relato-llamadas, avezados comentaristas.)

jueves, 17 de abril de 2008

domingo, 10 de febrero de 2008

Es el tablero de ajedrez de nuestras pasiones:
yo mudaría suicida mis piezas destartaladas
por tu viente -codiciada planicie-
hasta tus senos inexpugnables
y gozaría tu pérfida dama
devorándolas una por una nada más fueran llegando;
yo quemaría todas mis naves
y alzaría poderosas mis torres
sólo para verlas desmoronarse piedra por piedra
bajo el asedio sin tregua de tus alfiles perturbadores;
y hete aquí toda mi caballería pasada por agua
en la poca inspirada carga
de pasar el mal trago de reclamarte una cita
mientras mi rey resultaba capturado
inesperadamente por la espalda
por todos esos peones de tontería
a los que nunca tuve en demasiada cuenta.

lunes, 7 de enero de 2008

La reina de corazones.

Confieso que me enamoré de Miranda Richardson cuando la descubrí en el papel de la mortífera reina de corazones, en la adaptación televisiva de "Alicia en el País de las Maravillas" del año 1999. Escribí este poema en un rapto.

OH AMOR, no es justo
Que me ames
Con lo implacable del filo,
Con lo acerado del talle,
Que deja muesca en el tajo;

Por ese rasgo templado,
Por esa parte inconstante,
Sólo entrevista en el sueño,
Que se disipa al instante.

Deja por fin que en el arte
Fije ese gesto, ese porte
-Ora sereno, ora orate-;
Tu faz preclara, tu aplomo
-Que tan veloz es dislate-.
Cesa en el tono estruendoso
Yendo en cruenta proclama
Por los jardines reales.

¿Cómo tú piensas, poeta,
Que yo me avendré a razones?
Poco se mira en tus tretas
La reina de corazones.

He decretado sentencia;
Sube sin más al cadalso.
Pon tu cabeza en la cesta...
Honro el amor si es a plazos.

No se destaca en la turba
De naipes febles sin quicio
La voz de quien sueña amarte,
De aquel que mirarte quiso
Por mejor poder buscarte
Renunciando al buen sentido
Que toda locura es poca
En el mundo del que vino.

En un pozo de melaza
Se despidió mi alborozo:
¡Vuelen soperas y tazas,
Vengan gatazos rijosos!
Sólo un fragmento confuso
Queda en mi sien tras del hacha,
Tan ideal que aseguro
Que eres de tiempo sin tacha.