lunes, 28 de abril de 2008
Nota.
Estoy a punto de publicar las once entregas que componen el extenso relato: Las aventuras de Nieder Leenden y el piloto manco.
Si os gusta dibujar y alguno de los pasajes os inspirase unos trazos, me gustaría que compartieseis vuestros trabajos conmigo, de modo que podamos ilustrar esta historia de amor y odio que transcurre en un mundo post-apocalíptico, próximo al género steampunk y con elementos lovecraftianos. Sería todo un orgullo para mí.
Por supuesto -no hace falta ni decirlo pero lo digo-, vuestra autoría iría reseñada escrupulosamente.
Espero vuestros dibujos. Enviádmelos al nido.
domingo, 27 de abril de 2008
Las aventuras de Nieder Leenden y el piloto manco.
1. Huída de Arvenia. Noche de tormenta. Los endriagos del Gerión:
2. El Gerión y Destemplado. La hecatombe que propicia el avión más rápido. A la caza de los fugitivos. Aria del Gerión I
3. Detención en Sparagmos para las oportunas reparaciones. El Corazón del científico. Griffin Nest y las Bacantes. Confrontación con Nieder y el relato del naufragio.
4. Aria de Griffin Nest. Destemplado les da alcance. Peripecia en las alturas.
5. El Gerión anda previniendo a
6. Aria de Nieder Leenden. De la “infidelidad”. Se descubre la verdadera naturaleza del profesor Grauber. Recuerdos ingratos: la verdadera naturaleza de Susana. El abordaje del traidor y la llegada a Grifusa, en tanto que no se halla rastro de Griffin.
7. En el templo de taumaturgia: el Gerión, el traidor y el héroe. Se revela el descabellado plan. La transferencia. El traidor rumbo a Qualem, la isla misteriosa. Nieder es dispuesto junto con un millar de esclavos para el sacrificio. La guerra inminente. 8. ¡Griffin al rescate! El mejor de los pilotos. Griffin y Destemplado saldan sus cuentas. La verdadera naturaleza del Gerión: aria del Gerión III. 9. Aterrizaje suicida sobre la cubierta del dirigible. Desconectar la vida eterna. Viraje para impedir la catástrofe. 10. Irrupción del Gerión a través de los cúmulos flamígeros sobre Fragmentaria. La muerte no evitada de Grauber. El espeluznante sacrificio de Nieder Leenden. Griffin diríase que amonesta al ofuscado Gerión. 11. Fin de las hostilidades. “La veo cómo realmente es.” El brazo sobre la cubierta. El cadáver irrecuperable musita las claves.
domingo, 20 de abril de 2008
Retorno a los Mares Topográficos.

(Nueva Caledonia es un territorio dependiente en Oceanía que forma parte de
Jon: sí, iewigw
Yngwie: ná, tío, en verdad esto está tela de guapo, eh, duelen hasta los ojos con tantísima luz azul
Jon: la virgen uffff q playón!! había olvidao este azul ufff
Yngwie: pégate un chilliíto, jon, a ver cómo suena
Jon: fite como me he quedao, yo acostumbrao a las playas q tengo allá en brighton
Yngwie: en brighton las playas son como pasillos , pero menos da una piedra
Jon: q además de ser feas como ellas solas, allí no se baña ni cristo de lo fría q esta el agua
Yngwie: aro, pero fite aquí, en pleno trópico de capricornio
Jon: la virgen
Yngwie: de capricornio es, no?
Jon: q cante iwi?!! si se me ha quedao el gaznate tibio de tanta belleza
Yngwie: sí, y aquí no hay ni un alma, eh, ni cristo
Jon: q va, nstiaaaa
Yngwie: fiite, fiiite jon, qué cositas más curiosas
(jon se queda desnudo y se dispone a darse un bañazo en el mar)
Yngwie: ejem ejem, quillo, que esto no es una playa desnuda
Jon: jejejejejej
Yngwie: además, te va a ver la chavala esa...
(jon desaparece bajo las aguas)
Yngwie: qué cabrón
(total, que él también se queda en pelota picada y se va también pal agua así chuleando pa que lo vea la chavala, pero ha perdido bastante…)
(Jon sigue desaparecido bajo las aguas)
Yngwie: Jon, eh Jon
sal, cabrón
iilloo
saaal
a ver si te va a pasar algo
Jon?
...
...
...
sábado, 19 de abril de 2008
Prólogo.
De los papeles manuscritos de Jean-Martin Charcot 1:
Conocí al matrimonio Valdemar en el 65 en una demostración de sonambulismo 2 realizada en París por Charles Lafontaine 3, continuador de las doctrinas del marqués de Puysegur , discípulo del incomprendido Franz Anton Mesmer 4. Don Gonzalo Valdemar era un armador portugués, residente en las Islas Azores, concretamente en la ciudad de Ponta Delgada, en
Al año siguiente recibí una carta de ellos. Me pedían que fuese a visitarles con motivo de un caso clínico. Su hijo de 17 años, Ernesto Valdemar, estaba aquejado de una enfermedad mental. Decidí tomarme unas vacaciones y pedí una excedencia en mi lugar de trabajo, l’Hôpital de
Ernesto Valdemar era un muchacho espigado, de cabello, tez y ojos oscuros, bien parecido, de porte distinguido y gráciles movimientos. Si bien su madre se preocupaba por que vistiese como un caballero portugués, como convenía a su condición, él se obstinaba en disfrazarse del marinero más vulgar del puerto de Ponta Delgada. Se le daban bien los idiomas, pero rehuía el saber institucionalizado, y prefería la compañía de estibadores y carpinteros marítimos, de grumetes y oficiales de cantina. Era un joven apasionado por la vida en el mar. De estas disposiciones de su espíritu me informaron sus padres, porque en el tiempo en que yo lo conocí permanecía postrado en la cama, consumido por la fiebre. Los doctores que le habían examinado no habían sido capaces de hallar una dolencia física que explicase su estado. Sus padres, interesados por la ciencia mesmérica, habían pensado en recurrir a alguien serio, no a un charlatán de feria como Lafontaine, lo cual me honraba.
Permanecí junto al muchacho algún tiempo, administrándole cortas dosis de láudano para aplacar a su torturada psique. Cuando lo vi lo suficientemente repuesto, procedí someterlo a la hipnosis, ya que él no sabía expresar con sus propias palabras el motivo de sus quebrantos. En la primera sesión, se hallaban presentes sus padres, así como un secretario que transcribiría toda la conversación. Por suerte, su francés era bastante bueno y no había necesidad de intérprete. Unos pocos pases sumieron a Ernesto en el sueño mesmérico. Su respiración se hizo inmediatamente más fácil y parecía no padecer ninguna incomodidad física.
E. - Sí..., no; preferiría dormir más profundamente.
Ch. - (Después de algunos pases.) ¿Duerme ahora?
E. - Sí.
Ch. – Dígame si ve alguna cosa.
E. – Sí (el paciente titubea).
Ch. - ¿De qué se trata?
E. - ¡Oh, horror de horrores! (El paciente se estremece, se le demuda el semblante.)De repente el hielo se abre a derecha e izquierda y giramos vertiginosamente en inmensos círculos concéntricos, rodeando una y otra vez los bordes de un gigantesco anfiteatro, el ápice de cuyas paredes se pierde en la oscuridad y la distancia. ¡Pero me queda poco tiempo para meditar en mi destino! Los círculos se estrechan con rapidez... nos precipitamos furiosamente en la vorágine... y entre el rugir, el aullar y el atronar del océano y de la tempestad el barco trepida... ¡Oh, Dios!... ¡y se hunde...!
E. – No.
Ch. – De acuerdo… Dígame dónde se encuentra.
E. – En Nantucket.
Ch. - ¿Cómo dice? Repítalo, por favor.
E. – En Nantucket.
E. – Mi nombre es Arthur Gordon Pym. Mi padre es un respetable comerciante de pertrechos para la marina, aquí en Nantucket. Mi abuelo materno es procurador con buena clientela. Al cumplir los seis años me envió a la escuela del viejo Mr. Ricketts, un señor manco y de costumbres excéntricas, muy conocido de casi todos los que han visitado New Bedford. Permanecí en su colegio hasta los dieciséis años, y de allí salí para la academia que Mr. E. Ronald tiene en la montaña. Allí me he hecho amigo íntimo del hijo de Mr. Barnard, capitán de fragata. Augustus, que tiene casi dos años más que yo, fue a pescar ballenas con su padre a bordo del John Donaldson, y siempre me está hablando de sus aventuras en el océano Pacífico del Sur. Al fin, he acabado interesándome por lo que me contaba, y gradualmente he ido sintiendo el mayor deseo por hacerme a la mar. Poseo un barco de vela llamado Ariel. Con esta embarcación cometemos las locuras más temerarias del mundo, y hasta me maravillo de seguir entre los vivos. Una noche de borrachera no muy lejana, en plena tormenta nos arrolló el ballenero El Pingüino, capitán E. T. Block, de New London. Por fortuna, uno de los pernos que sujetaban la madera del casco se había salido abierto paso a través de la chapa de cobre, y había detenido mi marcha cuando yo pasaba por debajo del barco, inconsciente, fijándome de modo tan extraordinario a su fondo. La cabeza del perno había atravesado por el cuello la chaqueta de lana verde que llevaba puesta, y me había rasgado la parte posterior de mi cuello entre dos tendones, hasta la altura de la oreja derecha.
Ch. - ¡Arthur Gordon Pym! Ah, cómo no, ¡cita usted a Poe! También yo me extasié leyendo sobre esas aventuras en el polo sur. Imagino que ese lance casi fatal no le hizo cambiar de parecer en cuanto a lo de hacerse a la mar…
E. – ¡Al contrario, nunca he experimentado un deseo más vivo por las arriesgadas aventuras de la vida del navegante que ahora, una semana después de nuestra milagrosa salvación! Y es que, cuando más me entusiasmo en favor de la vida marinera es cuando Augustus imagina y describe los momentos más terribles de sufrimiento y desesperación. Me intereso escasamente por el lado alegre del cuadro. Mis visiones predilectas son las de los naufragios y las del hambre, las de la muerte o cautividad entre hordas bárbaras; las de una vida arrastrada entre penas y lágrimas, sobre una gris y desolada roca, en pleno océano inaccesible y desconocido.
Ch. – No podía ser de otro… Pero, como bien sabrá, estas visiones o deseos son comunes entre la clase harto numerosa de los melancólicos.
E. – Yo las considero tan sólo como visiones proféticas de un destino del cual siento su próximo cumplimiento. Augustus está totalmente identificado con mi modo de pensar.
Los dos sobrevivientes logran mantenerse con vida y descubren en la isla una serie de curiosas inscripciones, finalmente logran hacerse de una canoa con la que se lanzan a la mar en donde encuentran una irresistible corriente que los empuja hacia el sur, hacia el polo.
A medida que acercan al fin del mundo todo el entorno va cambiando, se ve una enorme columna de vapor en el horizonte, el agua toma un tinte lechoso y se calienta, cae sobre la canoa un finísimo y pálido polvo, decenas de aves gigantes y blancas gritan ¡Tekeli-li,Tekeli-li!
-Ignoro si nos encontramos ante un auténtico caso de reencarnación. He hecho buscar por toda la casa algún ejemplar del libro en cuestión o a la persona de algún conocedor de Poe de los que su hijo hubiese podido valerse para urdir un engaño, pero sin resultados concluyentes. Es muy significativo ese antojo en la nuca de su hijo, que pudiera muy bien reproducir la cicatriz que Pym obtuvo en su aventura con
Después hablé con el propio Ernesto:
-Ernesto, no hallo indicios de impostura en ti. Pareces un buen muchacho. Pero la prueba que tienes ante ti es muy dura. Debes encontrarte a ti mismo, más allá de lo que esa segunda personalidad tuya viniese a dictarte. Ese Pym, si es que existió, ya contó con su oportunidad en la vida. Debes ser tú quién aproveche la presente.
Notas:
1. (París, 1825 – Montsauce-les-Settons, 1893), neurólogo y profesor de anatomía patológica, titular de la cátedra de enfermedades del sistema nervioso, miembro de
2. James Braid (1795- 1860) publicó en 1843: Neurypnology: or the Rationale of Nervous Sleep, su primer y único libro, donde expuso sus ideas al respecto. En él acuñaba los términos hipnosis, hipnotizar e hipnotizador, que todavía hoy siguen en uso. Braid definió la hipnosis como un "sueño nervioso" sustancialmente diferente al sueño corriente. El método más eficiente para inducirlo era fijando la mirada en un objeto brillante en movimiento a pocos centímetros de los ojos. Braid observó que la reacción fisiológica que propiciaba el estado de hipnosis era una sobre-excitación de los músculos del ojo lograda mediante una fuerte concentración de la atención.
3. (1803-1892) fue uno de los primeros hipnotizadores.
4. (1734 – 1815.) En 1779, Mesmer publicó su Memoria sobre el descubrimiento del magnetismo animal. En veintisiete artículos exponía su doctrina y el texto se transformó en la carta fundamental en la que se apoyan todos sus fieles. Se apoyaba en el postulado de que existiría un fluido universal que interactuaría con los cuerpos celestes y otros cuerpos animados. Esta influencia mutua tendría como resultado un flujo y un reflujo que actúan sobre los hombres, insinuándose en la sustancia de los nervios. De acuerdo con esta teoría, todas las enfermedades provendrían de una mala repartición de este fluido al interior del cuerpo. Al ser la unión entre el hombre y el universo del mismo tipo que aquella existente entre los objetos imantados, sólo se necesitaría drenar dicho fluido por medio de un imán (magnetismo mineral) para restablecer el equilibrio en el organismo. Entre los años 1783 y 1784, el mesmerismo se transforma en la curación "de rnoda" y es entonces que
jueves, 17 de abril de 2008
jueves, 10 de abril de 2008
Cómo confeccionar un cuaderno de campo.
Aquí se irán colgando los apuntes de clase. Una alumna avanzada, la señorita Zelenitsas1, se ocupará de transcribirlos al dictado, ya que un reciente accidente me ha privado temporalmente de la visión, presumiblemente, la mayor parte del presente curso (tratar con duendes presenta estos inconvenientes…)
1. Introducción.
Definiciones de lo que sea un hada las hay a centenares, si bien la mayoría se inclina por interpretarlas como criaturas o entidades cuasi materiales que vendrían a encarnar algún tipo de energía: energías mágicas, elementales, cósmicas, telúricas… Nosotros trabajaremos con una definición eminentemente pragmática, acuñada tras muchos años de dura labor: “Si es un hada, entonces es comestible.” No en vano, toda nuestra ciencia de los sabores proviene de ellas, tal como se afirma en el manuscrito anónimo del siglo XI De silforum lingua. Claro está que pertenecen a una clase especial de alimentos, ya que confieren a quienes los ingieren los llamados dones, entre los cuales:
-la melena de Sansón.
-el verbo de Shareazaad
-diez de un solo golpe
-las botas de siete leguas
-la tonada de Hamelín
-ardid de lobo
Y la lista prosigue, y aún no está agotada.
Pero para poder adquirirlos, y siendo que son temporales, son imprescindibles tres saberes previos:
-Saber atrapar hadas.
-Saber cocinarlas.
-Saber asimilarlas.
Las hadas existen para los humanos desde el momento en que empezaron a consumirlas, y puesto que somos tan pocos quienes las hemos degustado de forma consciente, continúan siendo grandes desconocidas, e incluso se las tilda de ficciones. Un hada es la cosa más inadvertida del mundo, un apenas siempre, algo que existiría a ratos según nuestra percepción.
Hay muchos ejemplos de ingestiones inconscientes de hadas: cuando el escritor se ofusca y no encuentra una palabra, y se dice que la tiene en la punta de la lengua… en realidad está paladeando a una infortunada sílfide que se introdujo por despiste en las grutas de nuestras fauces; un poco más tarde, si por un casual se asimilaron sus nutrientes y se adquirió el don llamado: el vocablo de Shareazaad, el escritor alumbrará aquel esquivo vocablo. Por supuesto, al incauto devorador siempre se le escapará su propio rostro de ogro en el lance de la masticación y la deglución.
Este es uno de los peligros más importantes para los consumidores de hadas: “Quien consume carne de hada, corre el riesgo de abominar para los restos de la comida humana.” Muchas de las amenazas que aguardan al cazador de hadas no son tanto esas mismas criaturas, como los humanos que se transformaron a causa de su masiva ingesta.
Para esta introducción acerca de cómo confeccionar nuestro cuaderno de campo, presentaremos dos ejemplos y el modo de cazarlos. La forma de cocinar y de asimilar los nutrientes de estos especimenes en cuestión, se expondrá en la siguiente entrega.
Vislumbres.

Horadadores.

Notas de la transcriptora:
1. ¡Hola a todos! Es para mí un placer.
martes, 8 de abril de 2008
jueves, 3 de abril de 2008
¡Última hora!


miércoles, 2 de abril de 2008
martes, 1 de abril de 2008
Heavy metaaaal!!
Vestidos de cuero, sacudiendo el cráneo
Haciendo que salten chispas en la noche
Se arremolinan todos juntos
En cuanto destellan los focos
Y atronan los 50000 vatios de potencia
Como si el sistema fuese a sobrecargarse
La bestia se desata para darles
Todo el metal que puedan soportar
Antes de caer exhaustos
¿Listos para explotar?
Es tu único billete hacia la medianoche
Llámalo Heavy Metal
Más alto que todo lo alto, siéntelo ya
Llámalo Heavy Metal
Desesperación tras una línea de contención
Suena como metal pesado
Con sus pantalones apretados y su lápiz de labios
Ella se mueve sobre un borde afilado
Ella reivindica lo suyo frente a los chicos
Sí, penetra entre la muchedumbre como una cuña
Ohh, puedes sentir la estática
Tantos contactos que tienen lugar…
Los fanáticos de las primeras filas
Derriban la barricada
Para alcanzar el escenario
¿Puedes sentir la rabia?
Es tu único billete hacia la medianoche
Llámalo Heavy Metal
Más alto que lo alto, siéntelo ya
Llámalo Heavy Metal
Desesperación tras una línea de contención
Suena como metal pesado
Rugen las cuerdas plenas de poder
Desmenuzando mis sentidos
Suena para el fuerte, no para el débil
En ligeras y oscuras dimensiones
Esto estimula y regenera
Esto es auténtica terapia
Esto levanta nuestros pies del suelo
y nos aplasta contra el techo
Entre los ojos
Lo siento estallar
Electrifica
Tus emociones
Ondas de choque caldean el aire
Todas las cabezas se sacuden
Los puños se agitan por todas partes
las Guitarras arrancan
Heavy Metal. Heavy Metal.
Qué es lo que quieres.
Heavy Metal. Heavy Metal.
Qué coño quieres.
Diez mil haces de luz se disparan
Con precisión quirúrgica
Los altavoces despiden acero fundido
Los golpes hacen ver doble
Una bestia rugiente y cromada
Nacida del acero y del cuero
Que sobrevivirá siempre
Saltará sobre el abismo
Entre los ojos
Lo siento estallar
Electrifica
Tus emociones
Ondas de choque caldean el aire
Todas las cabezas se sacuden
Los puños se agitan por todas partes
las Guitarras arrancan
Heavy Metal. Heavy Metal.
Qué más vas a querer.
Heavy Metal. Heavy Metal.
Qué coño quieres.